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Archive for Juliol de 2012

LA CARRERA SEGÚN MERITOS

De todas las distinciones oficiales como roja insignia del valor,  la prusiana “al merito” es la mas significativa. No tiene nombres de santos y reyes, que por otra parte nunca se enfrentaron al rostro de la batalla, tiene como titulo “al merito” es decir al merito  de una persona. No solo premiaba el valor y el coraje delante la amenaza de la muerte, premiaba conceptos más firmes y seguros, como el honor de la fidelidad, el espíritu de abnegación y la capacidad de servicio. Se parecería mas a las condecoraciones  de segundo rango británicas y españolas la DSO (orden de servicios distinguidos) o la cruz al merito militar, o la por mi apreciadísima al medalla al merito naval. Es muestra de las sociedades  justas y validas, el reconocer el merito y el valor de sus mejores. Y es un demerito para las sociedades no reconocerlo, basándose  en la socialización de los honores (reconocer al plutócrata de las carteras o el cacique de las sectas; políticas, corporativas, económicas, empresariales, religiosas).  Esas sociedades de autobombo y bombos mutuos, tienen un factor orientalizante y de sociedad bizantina, que además de no reconocer el merito a los mejores y a una vida ejemplar, son una señal clara e inequívoca de su decadencia y próxima desaparición en la corriente de la historia.

Recientemente se ha jubilado después de una larga vida de servicio al vino valenciano y  las instituciones valencianas (primero la Diputación Provincial de Valencia y después la Generalitat Valenciana) José Vicente Guillem Ruiz, Pepe Guillem para todo el sector del vino valenciano, español y europeo.  José  Vte. Guillem es doctor ingeniero agrónomo y licenciado superior en enología por la Universitat Politécnica de Valencia en 1972, y si no recuerdo mal, creo que fue la primera promoción de esta escuela, además de Diplomado Superior de Enología por la Oficina Internacional de la Viña y el Vino. Fue jefe del departamento de servicios agrarios del laboratorio Regional de Levante continuador del  creado  a principios del siglo XX por el gran ingeniero de su época Rafael Janini, el líder de la lucha antifiloxerica y una de las eminencias mundiales de esta ciencia. El laboratorio agrario de Burjassot ha sido siempre un centro de referencia mundial en la agronomía y desde la incorporación de España a las comunidades europeas centro de certificación además de referencia enológica, al mismísimo nivel del temido y respetado laboratorio del Mosel, y esto lo saben bien los que han exportado vino a Alemania. Fue director de la estación de Viticultura de Requena, fundada también por Rafael Janini y director del Instituto Valenciano de Viticultura y Enología de la Generalitat Valenciana, que desapareció lamentablemente por decisiones políticas y presiones de los caciques del sector.  Aun hoy, lo echamos de menos,  si hubiese continuado su existencia y lo hubiese dirigido una persona de mérito como José Guillem hoy el vino valenciano no padecería los problemas que padece y estaría situado en un mejor reconocimiento técnico y comercial en el mundo entero. Pero esto, solo fueron su responsabilidades y trabajos,  veamos quien es José Vicente Guillem Ruiz. Pepe Guillem nació en valencia hace 67 años, es hijo de una familia menestral de las clases populares valencianas, es pues un hijo del pueblo,  sus padres eran unos honrados y esforzados obradores que tenían un horno en la ciutat vella de Valencia. Su tío era nada mas, ni nada menos que canonge de la Verge del Desamparats y en ese ambiente de trabajo, valencianía  y devoción, se formo el primer pilar del carácter del Dr. Guillem. Sus padres se esforzaron trabajando y ahorrando hasta la extenuación para pagarle los  estudios en los jesuitas y esto, es importante saberlo para entender el amor y la capacidad por el estudio de José Guillem, los jesuitas continuaron reforzando el valor del trabajo, la devoción y el amor a la terra mare valenciana, pero le inocularon algo mas, un sentido pragmático y procesal para la observación de los fenómenos naturales y sociales que le vendría muy bien cuando cursase los estudios de agronomía y enología: botánica, procesos enológicos, etc. Yo he sentido un aprecio siempre por el amor a la educación de los jesuitas, recuerdo cuando conocí a Pepe Guillem hace 32 años que su sentido y aprecio por los aspectos formales me indujeron a pensar que, mi interlocutor, además de tener una mente bien estructurada (amueblada se decía entonces de el) había estudiado en los jesuitas, que son dueños de concepciones filosóficas como estas  “dadme los 7 primeros años de la vida de un niño y quedaros con todo lo demás” o “en tiempos de tribulaciones no hagas mudanzas”. Y la que mas los define, para mi, un anécdota humorística, visitan la capilla Sixtina un agustino, un franciscano y un jesuita, y se va la luz, que hace el agustino, “Oh señor aquí vemos al diferencia entre la luz y las tinieblas, tu eres la luz y el diablo las tinieblas”  el franciscano dice “oremos a la hermana oscuridad , oremos a la hermana luz, pues ambas son hijas de dios”, el jesuita dice  “dadme unos alicates que arreglare los plomos”. Estos factores de estudio, prudencia y pragmatismo son otro  de los pilares del valor y merito de Pepe Guillem.

¿Y sus méritos?, seria difícil de explicarlos de tantos que tiene, pero, una cosa entenderá todo el mundo, sin  su aportación  durante casi cuarenta años los vinos valencianos no estarían en la situación que están, ni habrían progresado lo que han progresado. Dicho de otro modo, no se puede explicar la evolución positiva del vino valenciano sin el trabajo y servicio de José Guillem. La historia es larga y siempre se quedar algo en el tintero. Trabajo con el recordado enólogo de la Coop. de Titaguas José Torres en el proyecto y realización del vino del Alto Turia y de su condición de uva manifiestamente mejorable de la Mersseguera como vidueño de la Serrania.  La Boval y su querida comarca de Utiel-Requena fue otra de sus devociones, y bien se puede decir que el triunfo del rosado de Boval le debe a el, su quintaesencia, yo puedo decirlo porque fui testigo de ese proceso, recuerdo la cata del  primer vino el rosado virgen de boval,  que él había elaborado  en la estación de Viticultura y Enología de Requena. La mejora de los moscateles (Godelleta, Turis, Montserrat, Cheste) llevan su impronta técnica y científica y el nacimiento del Reymos spumanti en Cheste le debe mucho a el,  y  a aquel viaje que Guillem y el Tio Velert presidente de la Coop. de Cheste hicieron en la década de 1980 a la zona del Asti Spumanti italiano. Fue el primero que comprendió el valor de los terroirs de Fontanars y Moixent y trajo al prestigioso profesor Petrucci a principios de la década de 1990 a estudiar el factor  de suelo clima y variedades tan singular de los buenos vinos de Fontanars y Moixent. Destaca sobre todo, como grandes meritos;  su gran capacidad de trabajo, su honestidad (se retira tal como entro al servicio publico) y su espíritu de servicio, tal como señalo el presidente de bodegas Gandia, José Mª Gandia en el merecido y agradecido por casi todos,  homenaje que esta empresa vinícola líder y centenaria le hizo hace unas semanas. Pero, creo que su mayor merito es su espíritu de lucha, no se ha rendido nunca (como también señalo José Mª Gandia) y yo que lo asevero,  también añadiría como mayor merito,  el de su gran humanidad cristiana, José Guillem tiene una profunda ética cristiana, ha procurado,  por que así nacía de el,  no hacer nunca mal a nadie y servir a todos.  Sus méritos ha sido reconocidos por muchas instituciones y gentes,  pero no por todos,  tiene la encomienda al Mérito Agrícola  del estado español  desde 1984, la medalla de oro de la Asociación Valenciana de Enólogos,  (prestigiosa distinción que tienen pocos, el diario El País entre ellos por una serie de artículos sobre vinos valencianos en 2004-2005) y también una destaca la distinción de la Academia Italiana  de viticultura y enología .  También como Jefe de Servicio de Calidad de la Generalitat Valenciana ha promovido una política de calidad que ha beneficiado a todos los sectores agroalimentarios de esta tierra. Su acción publica como técnico de la primera institución valenciana ha sido pues muy beneficiosa.

Su magisterio ha sido realizado también como escritor, ha escrito miles de artículos, dado centenares de conferencia y es el autor de libros de referencia escolástica. Pero, recordare siempre su magnifico trabajo como director del Anuario del Vino Español (Editorial Sucro. Valencia, 1984) editado en castellano, francés, ingles y alemán que fue el primer libro de entidad de la cultura del vino,  y que coloco a los vinos españoles en un estadio superior.

José Vicente Guillem es el ultimo y continuador de una larga serie de agrónomos valencianos, Valcarcer, Roxas Clemente, Rafael  Janini. Pascual Carrión,  del que es hijo y heredero espiritual. En su retiro ha recogido distinciones de la D.O. Alicante y el homenaje de bodegas Gandia y su candidatura ha sido propuesta para un  prestigioso  reconocimiento del vino español que se entregara en enero del próximo año, pero no ha sido distinguido y mucho menos reconocido, por la Conselleria de Agricultura de la Generalitat Valenciana, por culpa de la actual Consellera y la directora general de producción, que si a Guillem le ennoblece por aquello del viejo proverbio confunciano  de que “el valor de tus amigos te honra y el mal de tus enemigos te ennoblece” esto  a ellas les empequeñece. Ya se vio cuando estas responsables de la cosa pública le prohibieron escribir y dar conferencias, cuando una sociedad impide escuchar a sus  sabios es que ha llegado la hora de los truenos, la tormenta se acerca. José Vicente Guillem es además miembro y fundador de “La Sociedad Valenciana de Estudios Avanzados” donde comparte sillón y catedra con el profesor Santiago Grisolia.

Invierno, 1983. El Equipo del Anuario del Vino Español (de derecha a izquierda): Jose Vicente Guillén, Núria Cartier, Joan C. Martín, Vicente Meneses y Juan Simó Ferrer (In Memoriam).

Nos conocemos de toda la vida y he apreciado y valorado su trabajo, pero no hemos estado de acuerdo en muchas ocasiones en “que deberíamos hacer en el vino valenciano” hemos debatido intensamente, pero, siempre prevaleció el respeto y la amistad (con el, esto es fácil). Nada tenemos de similar en nuestras  concepciones políticas (aparte de ser demócratas) y en el criterio valencianista, el es de una rama del patriotismo valenciano y yo de otra, pero como decía el viejo filosofo, los hombres bien intencionados se reconocen por instinto. Salud y gracias  pues a este insigne agrónomo y leal servidor a la Generalitat Valenciana, este reconocimiento es pues al merito. Y disculpen que eche mano de los clásicos,  pero habiendo la mediocridad y la falta de empatía que he visto en los últimos 5 años en las regentes de la agricultura valenciana,  he decir,  “amigos, compatriotas, valencianos”, ¡este fue un gran servidor publico!,  ¡cuando tendremos a otro como el!

Joan C.  Martín i Martínez

Escritor y enólogo

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